
Pícaro y con alma de barrio, Piti defendió la franja roja en Segunda B, en Segunda y en Primera, sin cambiar nunca de corazón. En el barro y en los grandes estadios, cada gol suyo fue un grito de orgullo vallecano. Los ídolos se van; las leyendas, como él, se quedan para siempre
Formato: A4 · 21×29 cm · Impresión de alta calidad · Con marco incluido