
Torres corre por el Calderón y nosotros volvemos a ser niños. Lleva el pelo rubio, la rojiblanca y todos nuestros sueños encima. No es solo el delantero del Atleti; es el chaval que nos hace creer que sufrir por estos colores merece la pena. Pasa el tiempo, cae el Calderón, cambia todo… pero él sigue corriendo en nuestra memoria. Y lo peor no es que se haya ido él. Lo peor es que también se fue el niño que éramos cuando lo mirábamos.
Formato: A4 · 21×29 cm · Impresión de alta calidad